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El hambre y las emociones

Todos sabemos que comemos por una necesidad fisiológica, para obtener de los alimentos energía y nutrientes, que nos ayudan a sobrevivir, a mantener nuestra salud y realizar todas las actividades diarias. Pero ¿Te pusiste a pensar que no solo comemos por una cuestión de supervivencia?, también comemos porque estamos tristes, ansiosos, angustiados, para festejar o porque simplemente “lo tenemos en frente”.

Es decir, en los seres humanos se han identificado diferentes tipos de hambre, y aprender a reconocerlos y poder trabajar sobre cada uno de ellos, resulta igual de importante como llevar una alimentación saludable y la actividad física cotidiana.

Ahora bien, el primer tipo de hambre que podemos experimentar es el hambre que se inicia ante la ausencia de energía, un hambre real que aparece de manera paulatina, que se siente en el estómago y se desencadena cuando el cuerpo nos avisa que necesitamos ingerir alimentos para incorporar energía, es decir, responde a la necesidad fisiológica del organismo. Es paciente, la ingesta suele detenerse cuando estamos satisfechos y acepta, en algún punto, cualquier alimento. Es decir, si tenemos hambre real, por más que la comida que tengamos en frente no sea de nuestra preferencia, lo más probable es que lo consumamos de todas formas. ¿Y vos, reconoces este tipo de hambre?

Luego, encontramos al el hambre emocional, este hambre no aparece por una necesidad fisiológica sino por un tema netamente emocional. Se despierta por alguna emoción o combinaciones de estas que generalmente suelen ser negativas. Comemos porque estamos tristes, enojados, ansiosos, estresados, etc. y comemos para no sentir, no decir, para simplemente esconder esta emoción. 

Este tipo de hambre es urgente, a diferencia del hambre real, la ingesta no se suele detener aunque estemos saciados y va dirigido a alimentos que nos llevan a momentos o estados placenteros, comidas denominadas confort (snacks, golosinas, chocolates, helados, etc).

El problema de este hambre, además de estar incorporando calorías de “mas” sin una necesidad fisiológica o real, es que estamos tapando la emoción con comida y perdiendo de esta manera a nuestras mejores guías.

Este mecanismo, va a crear una especie de asociación que hará que busques esa comida que te calmó aquella vez, la próxima vez que tengas dicha emoción, por más que la causa sea otra. Es decir, vas a ir a buscar aquello que te tranquilizó todas las veces anteriores: la comida. Y se crea un ciclo que tarde o temprano puede repercutir en tu peso y en tu salud.

Esto es algo muy común que hacemos los seres humanos, ¿quién no ha visto la clásica escena de la chica que se pelea con su novio y está llorando comiendo helado o cuántas veces hemos tenido un día malo y nos encontramos comiendo algo porque “nos lo merecemos”?. Lo importante de este tipo de hambre es lograr reconocerlo y si es algo que se repite de manera cotidiana en tu vida, poder trabajarlo en el consultorio nutricional teniendo todas las herramientas para resolverlo y atravesarlo de la mejor manera y sobretodo, sin recurrir a la comida.

Por último, existe un tercer tipo de hambre que es el hedónico, el comer porque lo tengo en frente y sé que es sabroso. También, en algún punto es similar al emocional ya que no responde a una necesidad fisiológica, sino que es por simple placer al alcance de la mano.

A todos nos ha pasado que no teníamos hambre pero en la oficina trajeron unas ricas medialunas y me tenté ¿verdad?Lo importante en este tipo de hambre es lograr tener un ambiente seguro, para no tener en casa o en el lugar donde pasamos muchas horas alimentos que nos sean difíciles de manejar y nos resulte más fácil tomar buenas decisiones alimentarias.

Entonces, mi mejor consejo y lo que trabajo mucho en el consultorio, dando todas las herramientas necesarias, es que el paciente pueda anclar su alimentación en el hambre real y que logren reconocer cuando están comiendo por un hambre emocional o hedónico, y  trabajar sobre estos para tener un peso y una vida saludable.

¿Quieres más información sobre esta temática o te sentís identificado?

Escribirme para poder trabajarlo en el consultorio de manera personalizada.

Gracias por leerme.

Lic. Lucila Calabrese.

MN 9564 MP 4597

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